Han pasado días eternos, meses insoportables… y aunque luchas desesperadamente por que dejen de pasar por delante de tu puerta, la procesión no para nunca.
Te veo delante de la ventana, esperando que todo acabe de una vez… o que todo empiece de nuevo.
Tienes miedo.
Te sientes sola.
Y estas lejos de mi para que pueda consolarte con una simple sonrisa, de esas que tanto echamos de menos.
Pero, ¿Qué más da? ¿Qué importancia tiene nada de esto? No pasa nada si cuando te levantas tu primer pensamiento no va dirigido a quien tú esperas. La vida es complicada, y la gente lo es aun más. No te atormentes por sentir lo que sientes, pensar lo que piensas o simplemente querer lo que quieres… amar a quien amas.
Puedo repetirte mil veces que NO TE LO MERECES, pero no servirá de nada, porque ya lo sabes, y aun así no puedes evitarlo.
Los días eternos y los meses insoportables seguirán pasando por tu puerta, y tu seguirás esperando en tu ventana… pero no será para siempre; ya lo verás. Algún día, te cansarás, y cerrarás las cortinas. No sabrás por qué; tal vez porque has encontrado otra ventana mejor, tal vez porque estés demasiado lejos de la ventana, o puede que simplemente sea porque te has cansado de vivir detrás de un cristal.
Eres libre; eres feliz por naturaleza… lo conseguirás; no me cabe duda… y estaré ahí para celebrarlo contigo cuando eso pase.
Siempre.
